Hola ya estoy aquí!! Sí, tenéis toda la razón del mundo, últimamente tardo en pasarme por el blog pero es que aunque a veces uno llegue a creerse con súper poderes, la realidad es muy distinta y no podemos llegar a todo.
Así que puede que tenga que cambiar la periodicidad de mis publicaciones en el blog para no entrar en pánico o desarrollar una crisis de ansiedad, y lo mejor sea que mi cita con vosotros desde el blog sea mensual. Yo lo voy a agradecer y a lo mejor vosotros también, por no tener que aguantarme tanto! jajajaja!
Para resarciros del tiempo sin aparecer…hoy receta de #cocinaparatorpes y además con videoreceta, que no se diga!
La receta como siempre rápida y sencilla, es la receta de albóndigas que se ha hecho siempre en casa, variando eso sí las verduras según la temporada, los gustos o lo que mi madre encontrara por la nevera.
La calidad de los ingredientes influye SIEMPRE así que os doy opciones:
-En la opción rápida y de ir por casa y con prisas, podéis optar por las verduras ya troceadas y congeladas. Yo las uso frecuentemente porque las tengo siempre a mano en el congelador y porque me ahorran tiempo. Un vino blanco baratito nos sacará del apuro, como el del vídeo, y un colorante alimentario en vez de azafrán. Las albóndigas, podéis comprarlas ya hechas en vuestra carnicería de confianza o pasaros a la opción «de luxe».
–Opción «de luxe» (juasjuasjuas!): haremos nosotros las albódigas con 300 gr. de carne picada, un huevo crudo o una yema «viuda» que tengamos por la nevera, pan rallado, ajito picado, sal, pimienta y perejil. Sólo tenemos que integrar los ingredientes y añadir un poco de pan rallado a ojo para que liguen las albóndigas.
Además las verduras si son frescas y de calidad ayudarán junto con un vino de mayor calidad y unas hebras de azafrán a darle un pellizco diferente al de la versión rápida.
¿Empezamos?
INGREDIENTES (para unas 12-15 albóndigas)
Una vez hechas las albóndigas (o compradas) comenzamos poniendo en una cazuela 4 cucharadas soperas de aceite de oliva.
Añadimos una cebolla bien picadita y rehogamos mientras pasamos por harina las albóndigas.
Echamos las albóndigas junto a la cebolla y freímos hasta que queden bien doraditas, éste es sin duda uno de los trucos: que queden doradas y con una costra crujiente.
Incorporamos las verduras elegidas, podéis variarlas en función de vuestros gustos, y les damos unas vueltas antes de añadir la sal y la cucharadita de pimentón dulce. Ya sabéis que en cuanto ponemos el pimentón, debemos añadir rápidamente el agua o el líquido para evitar que se queme y después amargue.
Así que después del pimentón rápidamente añadimos el vino, y a continuación la misma cantidad de agua que de vino blanco.
Rectificamos de sal si hiciera falta, añadimos el colorante o el azafrán, unas hierbas que nos gusten (yo suelo añadir orégano o romero) y chup chup!
Y si os apetece completar con unas patatas, podemos trocear una patata y añadirla ahora, o a la hora de servir el plato freír unas y añadirlas a nuestro guiso. En cualquier caso nos va a quedar un plato muy completo y riquísimo.
Si vemos que a mitad cocción se nos queda el guiso justo de caldo, podemos añadir algo de agua o algún caldo de pollo o carne que tengamos por casa.
En cuanto la salsa esté «cogida», las patatas cocidas y las albóndihas hechas, tendremos nuestro plato listo para emplatar y comer.
Y ahora para que lo veáis mejor aún…VÍDEORECETA!!!


