Ya estoy en casa, en Valencia, mi ciudad. Después de casi dos meses perdida en las montañas de Teruel, volver a tener wifi, router, adsl de tropecientosmil megas, cobertura total en el móvil… me parece un lujo. Y es que hay que ver qué enganchados estamos a las RRSS, a los whatsapp, al Instagram…

Así que estoy feliz de recuperar mi vida de urbanita y dejar al fin aparcada mi faceta agro, de la cual ahora mismo sólo me quedan 4 kilos mal repartidos que en breve, o al menos éso espero, perderé.

Lo primero, porque es de bien nacido ser agradecido, dar las GRACIAS desde mi blog por el gran éxito vuelto a cosechar y la aceptación que le habéis demostrado al Taller on line de MACARONS AL MILÍMETRO. ¡Lo habéis vuelto a dejar sin plazas en tan sólo 20 minutos! Gracias de corazón.

Así que pese a que el dia ha sido movidito, no quiero dejaros solos ni un minuto más, y he pensado en compartir con vosotros una receta muy sencilla y riquísima, de las de toda la vida, de las que nos gustan, que mi madre ya me hacía desde que era yo una enana.

En Valencia se le llaman COCOTETS, coquitos, y son tan sencillos y rápidos de hacer que vais a disfrutar haciéndolos para entretener a los peques de la casa , que aún no van al cole pero ya están hartos de tanto verano. Se hacen. tiempo de horno incluido, en 20 minutos y son tan ricos que me corto el cuello si no los hacéis más de una vez.

INGREDIENTES (salen unos 30 coquitos)

  • Un paquete de coco rallado, yo he usado de Hacendado de 125 gramos.
  • la cáscara de 1 limón pequeño finamente rallado.¡No os dejéis un dedo!
  • 140 gr. de azúcar
  • 2 huevos L
  • Sanseacabó

Sólo tenemos que poner todos los ingredientes en un bol y mezclarlos con una espátula o, mucho mejor con las manos en la masa.
Nos quedará una mezcla algo parecida a ésto:

 Por cierto lo que se ve no son trozos de jamón, que es lo que parece, son mis dedos cogiendo el bol de cristal transparente. ¡Juasjuasjuas!

¡Pues ya están hechos! Sólo nos queda hacer bolitas del tamaños de una almendra más o menos o. algo más grandes como los de la foto, y disponerlos encima de la bandeja del horno sobre una lámina de Silpat, de Teflón o simplemente de papel vegetal.

Al ponerlos en la bandeja a mi me gusta darles «un pellizco» para hacerlos puntiagudos, pero si preferís bolitas, perfecto.

Ahí va la foto del «pellizco» en cuestión.

 El horno por supuesto, ya estará precalentado antes de meterlos en el horno. Los ponemos a altura intermedia, a 180º, unos 10-15 minutos, dependerá del tamaño de los coquitos.

Son muy fáciles de vigilar, sólo hay que fijarse en su bonito color dorado ligeramente tostado. En cuanto lo tengan, los sacamos.
Los dejaremos enfriar, y al hacerlo endurecerán un poquito. 

Si conseguís que sobre alguno, cosa que sinceramente dudo, los metéis en una lata y se conservan perfectamente una semana o 10 dias. ¡Creo! Porque a mi no me duran más allá del dia que los he hecho.

Un saborcito a limón y a coco tan rico, y esa textura tostadita por fuera pero tan húmedos y jugosos por dentro….¡UUUUMMMMM!

¡AYYYYYYY! Belén ¡Qué te pierdes!¡ No, no cojas, que estás a régimen!

¡ Sólo uno, lo prometo!¡ jajajajaja ! Soy experta en incumplir promesas de ese tipo.

Hacedlos, y ya me contaréis…¿Son o no son un pecado?

Un beso enoooooorme, Belén.

P.D. Abstenerse los que tenéis el colesterol alto…o no, un dia es un dia.