MACARONS DEMYSTIFIED

Ya llegó, ya está aquí la entrada de los macarons, ha tardado, pero espero de corazón que os ayude mi experiencia. No soy la diosa de los macarons, ni tengo la verdad absoluta sobre ellos y su elaboración. Soy una aficionada muy cabezona, que ha peleado con los macarons hasta conseguir unos macarons más que decentes, no perfectos ni los mejores…pero si decentes, buenos y vistosos!

El título es algo raro raro raro «macarons demystified». Vamos, macarons desmitificados. No voy a echar por tierra todos los tópicos que hemos visto, oido y leido, no soy quien, pero si quiero quitarles ese aura de imposibles, casi casi inalcanzables. Se puede conseguir hacer macarons siguiendo unas pautas sencillitas. Sin tanta pompa ni liturgia.


Mi periplo con los macarons ha sido intenso y largo, muy largo. He leído, visionado, preguntado e investigado durante meses todo lo que caía en mis manos sobre macarons. En español, en francés, inglés…hasta he visto a un japonés que hacía en youtube unos macarons como el mismo Pierre Hermé!!! Y si algo he aprendido es que para aprender a hacer macarons el ensayo-error y dominar nuestro horno es primordial.

La primera vez que los hice, dije: «¡Pues no es para tanto!». No estaban perfectos, pero tenían su pie, su «coquille» o concha lisa y crujiente. 

En el segundo intento, envalentonada ya por el semi éxito de los primeros macarons, la cosa empezó a torcerse. No me salió el pie como yo esperaba, aunque quedaron mucho más lisitos, Pero eran muy planos y de textura demasiado chiclosa. Los macarons tienen un punto chicloso característico, pero no tanto…



El tercero, cuarto y quinto intento e incluso el sexto fueron un desastre total. ¿ Qué pasaba? Todo lo hacía igual, pero no había manera, se me resquebrajaban y el pie ni asomarse! Ahí fue donde en mi desesperación comencé a llamarles «macabrons».

Bien es verdad que hacer macarons con el termostato del horno roto es cuanto menos tarea algo difícil, pero como dice mi padre es que yo tengo más cojones que el caballo de Espartero, jajajajja!!! Por cierto, os presento al caballo de Espartero y a sus atributos. Ahora lo entiendo todo!

Creo que ése de ahí arriba fue el quinto intento….y de los peores. Unas galletas campurrianas riquísimas, eso sí!

Por fin mi amiga Maite me llamó un sábado y me comentó que había un mini taller exprés de macarons en una tienda  en Valencia. Desesperada cogí el teléfono y reservé mi plaza, entre ilusionada y escéptica, todo hay que decirlo.


El taller no es que fuera la pera limonera, que no lo fue. Aunque el chico que lo impartió era adorable, pero saqué dos cosas en claro muy importantes:

  • Los tapetes de silicona como el de la foto de arriba y tal y como me imaginaba son una m….un desastre!

  • Lo del «macaronage» o mezcla del merengue con la almendra y el glass no es la madre del cordero como yo creía. Tiene su importancia pero no lo es todo.  Allí hicimos macaronages perfectos, pseudo macaronages y unos empastres de macaronages alucinantes…pero a todo el mundo le salieron sus macarons más o menos»apañadillos». Conclusión: el repostero conocía su horno más que a su propia madre y ésa , ésa sí es la madre del cordero!

Así que me volví a casa con un empacho del quince, creo que no he comido tantos macarons en mi vida y con la firme intención de llamar a los del servicio técnico de TEKA para que me arreglaran el termostato y me calibraran el horno.

Y arreglado el termostato, que ya véis como estaba…VOILÀ!!! los macabrons empezaron a convertirse como por arte de magia en MACARONS!!! Misma receta, mismos ingredientes, mismas manos…pero con el horno dominado, eso es imprescindible!

Unos más rugosos, otros más lisos…

Algunos brillantes y de colores vivos, alguno más tostadito… ¡Ayyyyy!

Ricos todos, eso sí!! Madre mía que empacho de macarons!!

Y llegaron los espectaculares de colores vibrantes, de pie definido y concha lisa y brillante. Y me enamoré y sigo  enamorada, me encantan!


Con ellos os he felicitado la Nochebuena



El año nuevo

Vamos que mi blog ya no debería llamarse Cupcakes a gogó, sino Macarons a porrillo! Me habéis aguantado, aconsejado, enviado recetas, y animado y me acuerdo de todas y cada una de las personas que me habéis soportado en medio de mi furor macaronil, así que este paso a paso va por todos vosotros!

Empezaremos por la receta, yo os pongo la que a mi me funciona, pero las hay a cientos. Con estas cantidades a mi me salen unos 20-24 macarons, vamos 40-48 conchas o mitades.
110 gr almendra molida, ahora hablaremos de la almendra.
200 gr azúcar glass, ahora hablaremos también del azúcar glass, jajajaja
90 gr de claras….siiiiiiii tenemos que hablar de las claras
30 gr de azúcar normal
papel vegetal
colorante en gel o polvo
Lo vamos a ir viendo todo paso a paso, tal y como yo lo hago, recordándoos que no soy el oráculo de los macarons!

.Cogemos el azúcar glas (que tiene que ser del comprado, no vale hacerlo con la Thermomix u otro procesador, porque el azúcar que obtendríamos sería caster y ese no nos sirve) y la almendra y tamizamos todo. Como siempre a mejor calidad de la almendra mejor resultado final. Las recetas originales hablan de harina de almendras, todavía más fina que la almendra molida, pero me resulta complicado encontrarla , así que  para los que tenéis Thermomix ( es con «H» o sin «H»??????) una buena opción es triturar glas y almendra en él, y luego tamizarlo todo. Hay gente que tamiza dos y tres veces, yo personalmente trituro en Thermomix  (siempre junto con el glas, nunca la almendra sola) y no tamizo. Si no tenéis Thermomix os puede valer un molinillo de café y si no pues a tamizar!!


Las bolitas o trocitos más grandes que no pasen por el tamiz o colador, que también sirve aunque se tarda bastante más, se desechan para que no estropeen nuestro macaron y quede la superficie lo más lisa posible. Reservamos.

. Ahora le toca el turno al merengue. Tenéis recetas de macarons con merengue italiano y con merengue francés como la mia. Con el merengue francés ahorramos algo de tiempo y es más fácil, ya que conocer bien los puntos del azúcar es complicado. Así que nosotros al merenguito francés. Las claras: los más puristas y reconocidos reposteros (vamos igualitos que yo oigan!) recomiendan el empleo de claras de huevo envejecidas. Son claras de huevos separadas de las yemas y dejadas reposar un par de días e incluso más en la nevera . Con ello la clara pierde agua y la cantidad de albúmina en ella aumenta, favoreciendo así el montado del merengue y su estabilidad. También hay gente que usa claras pasteurizadas. Otros usan claras con una pizca de albúmina en polvo y también los hacen sólo con albúmina, lo que sucede es que yo les noto cierto punto ácido que mata el saborcito de la almendra. Y otros que, como yo, empleamos las claras de huevo naturales pero sin envejecer, directamente. He usado claras envejecidas y yo humildemente no noto diferencia…Ayyyyyy!! Que no me oiga Monsieur Hermé!

Así que vamos, un par de claras recién separaditas y con cuidadín de que no nos quede nada de yema o catástrofe…no montarán. La clara de un huevo L viene a pesar aproximadamente 45 gr. así que yo ya paso de pesar y pongo directamnete mis dos claras de huevo L y arreando. Comienzo batiendo las claras con mis varillas y cuando comienzan a hacer espumita añado el azúcar. Y bato hasta conseguir un merengue que al levantar las varillas de él , deja picos firmes en la varilla y en el recipiente, a mi me recuerda a la textura de la nata montada.

                                  

Cuando ya tenemos el merengue montado le añadimos el colorante e incluso el aroma que queramos, a mi no me gusta ponerles aromas…prefiero optar por ingredientes naturales. Le damos un poquito más con las varillas y reservamos. Por cierto, a la hora de montar las claras podéis hacerlo con el electrodoméstico al que le tengáis más fé, jajaja. Thermomix, KA, Minipimer, a mano, sí a mano que yo lo he hecho!!! O con la típica batidora de dos varillas que es la que suelo usar yo para los menesteres macaroniles.

. Llegados a este punto, y si aún continuáis leyéndome, cosa que dudo porque vaya rollo os estoy metiendo, comienza lo que los franceses denominan MACARONAGE , vamos lo que yo llamo «el meneo». Fijaos en este collage y en su numeración y os voy contando paso a paso.

1. Echamos sobre el merengue la mezcla de almendra y glas. Vamos integrando con movimientos envolventes pero  sin demasiado miedo ni contemplaciones, que no pasa nada!!!

2. Cuando esté todo integrado sin tropezones pero la masa aún sea una masa densa, debemos parar de envolver. Porque de seguir batiendo se nos quedaría una mezcla demasiado líquida y ya no tendría vuelta atrás. Éste es sin duda el punto más delicado para mi y para todos creo. Si nos queda líquida malamente vamos, pero si nos queda muy espesa tendremos unos macarons con una superficie muy basta y rugosa.

3. Así que integrar todo bien y cuando veáis una mezcla densa pero sin tropezones, y cuando al levantar la espátula la mezcla no caiga «a chorro» como una papilla sino como en pegotes más o menos fluidos será que habéis alcanzado el famoso punto de lava y que vuestra mezcla está lista para usar. Si buscáis el punto de cinta o «rubban» probablemente os paséis en los primeros intentos, así que mejor al principio quedarse corto que pasarse.

4 y 5. Pasad de los tapetes especiales para macarons son endemoniadamente puñeteros a la hora de despegar los macarons, y después de lo que estamos sudando, no estamos para perderlos a la hora de despegarlos. Coge papel vegetal y pon un pelín de mezcla en las 4 esquinas para evitar que se mueva el papel durante el horneado y no necesitas nada más, ni plantillas de círculos ni nada! Aunque si quieres una plantilla con los círculos para que te sirva de guía y tener una referencia en cuanto al tamaño, no hay problema, pero yo los hago a ojo, poniendo la boquilla apoyada y perpendicular a la bandeja y salen muy bien. Si podéis haceros con unas láminas de Teflón ya la bomba!!

6. Os pongo la foto de la boquilla que yo uso, aunque podéis incluso usar la manga directamente sin boquilla ni nada. Comparada con las boquillas que usamos para la glasa y decorar galletas es algo grande, a mime gusta ésta que tiene 1cm. de diámetro pero con la 12 de Wilton vamos a escudillarlos igual de bien.



7. Si la mezcla está en su punto  el piquito que deja la boquilla al levantarse debe desaparecer al poco, o puedes ayudarlo amablemente a desaparecer con ayuda de un pincel y  mucho cuidado (a mi de ésta me echan de todos los foros reposteriles si o siiii!). Si el pico no desaparece es que te has quedado un poco corto de macaronage (trabajando la masa del macaron), y si se te queda un macaron líquido, con muchas burbujas y se extiende perdiendo la forma redonda es que te has pasado de punto. Lo ideal y más sencillo para empezar es quedarnos siempre un poquito cortos.



8. Especial atención al punto del secado del macaron. Debemos conseguir crear una especie de costra o superficie dura que haga que el vapor tenga irremediablemente que escapar por bajo, porque por arriba está la costra y formar así el tan característico pie. Para conseguir ésto tenemos dos opciones: o dejar secar los macarons una vez formados y dispuestos en la bandeja un buen rato, que varía desde los 45 minutos hasta varias horas según la humedad de nuestro clima o, y ésto es lo que hago yo, meterlos unos 10 minutos en el horno a 30/40 grados. En cualquiera de las dos opciones, cuando los toquemos y no se nos pegue al dedo, y notemos esa película ya es hora de meterlos al horno. Además veréis como el macaron está algo mate y ésa es otra pista para saber que están listos para hornear.
Si la película no se ha formado correctamente (Croutage) el vapor generado mientras horneamos los macarons conseguirá escapar desde dentro del macaron hacia el exterior, rompiendo las coquilles y haciendo que no se forme el característico pie.

9. Y llegamos al final, que ya es hora. Pondremos el horno a 150 º y estad seguros que ésa es la temperatura que va a alcanzar. Porque a veces el termostato marca una cosa y luego la temperatura que hay dentro del horno es otra muy distinta, y vienen los lloros y los problemas, y los cortes de venas y los «odio los macarons vaya m…» y lo digo por experiencia, jajajaja!!!


El macaron debe secarse no hornearse, así que no debe cambiar su color. Los meteremos en el horno unos 12 minutos, en mi horno ni un minuto más. Si a los dos o tres minutos no ha salido el pie, ya puedes coger una silla, sentarte y rezar todo lo que sepas mientras miras por el cristal del horno que no va a salir! Podemos abrir el horno y tocarlos, al hacerlo notaremos la superficie durita y el color estará inalterado y brillante. Un truco que yo siempre hago aunque me cargue un macaron para cerciorarme de que están hechos, es despegar uno con un cuchillo y mirarlo por detrás. Ahora lo veréis:

El reverso del macaron que he sacado para comprobar si están ya hechos, es un reverso liso, uniforme, no debe estar dorado ni haber cambiado su color. Así una vez asegurada de que están los saco ya todos del horno. AH! y el de la prueba me lo como…control de calidad.


Para despegarlos del papel, los maestros usan vapor de agua, yo ni vapor ni agua ni nada. Los dejo enfriar unos 15 minutos sobre la bandeja al sacarlos del horno y se despegan con total facilidad. Si nos hemos quedado cortos de horneado y se nos agarran un poquito, no tiréis del macaron porque os quedaréis con la coquille en la mano, ayudaros de un cuchillo y con un golpe seco sacad el macaron sin romperlo.

Y ya tenéis vuestras pequeñas maravillas, mi tesoroooo!


Lo ideal es una vez fríos, conservarlos en un tupper hermético en la nevera unas 24 horas, e incluso darles un golpe de congelador. Dicen que así alcanzan el punto óptimo de sabor antes de rellenarlos y comerlos. Pero yo soy incapaz de tenerlos en la nevera taaaantos dias y no emprenderlos. Pero sí, el reposo hace maravillas en la textura fundente e inconfundible de nuestros macarons.

Rellenadlos con una de las mil combinaciones posibles, mermeladas, ganaches, cremas… yo por ahora soy fiel al ganache de chocolate! Y los de Nochevieja los rellené de ganache de chocolate blanco aromatizado con unas gotitas de extracto de champagne. Muselinas, cremas de mantequilla y frutos secos, fruta…

Espero de verdad no haberme dejado nada nada nada en el tintero y que os salgan con mucha más facilidad de lo que me costó a mi.
Pese a los contratiempos sinsabores y decepciones …he disfrutado como una enana aprendiendo con y de estos endemoniados macarons y espero que los disfrutéis vosotros tanto, más es imposible, que yo!


Y después de tanto tiempo practicando y aprendiendo… mirad qué maravilla…


Un beso grannnnndeeeeee y laaaargo como esta entrada!


        Os quiero! Belén.


 P.D. Si te has quedado con ganas de más pincha AQUÍ

Y si pese a todo se te siguen atragantando, vente a mi taller online y pasa un mes entre amigos, desde tu casa y con tu horno enfrentándote a los macarons y a TODO lo que te voy a enseñar para que te conviertas en un experto en macarons.

Os dejo con un vídeo resumen!! que no hay manera de que me vaya! jajajajaja!

Hacer macarons no es tan difícil…