Que los brioches y las masas levadas en general me vuelven loca no es una novedad, lo que sí es una novedad, al menos en el blog, es esta sencilla manera de formar el brioche en espiral.
Y sí, he dicho sencilla manera de formar. Porque esta receta de brioche en espiral de naranja y chocolate es mucho más sencilla de lo que piensas y te aseguro que te va a quedar perfecta a la primera si sigues todos los pasos que te voy a contar.
La receta base de la que he partido para hacer la espiral de dos colores-sabores es la de mi brioche de nata y naranja que es una de las recetas más visitadas y hechas del blog, podéis verla aquí. Solo he hecho unos cambios en la mitad de la masa que lleva cacao y he sustituido el zumo de naranja por leche entera. Pero vamos a ver los ingredientes y así os lo dejo todo mucho más claro:
Ingredientes para un brioche en espiral de naranja y chocolate (molde 30 cm. largo)
- 475 gr. harina de fuerza (por si os ayuda yo he usado la de Mercadona)
- 125 gr. huevo batido
- 40 gr. de azúcar
- 13 gr. levadura fresca
- 200 ml. nata para montar (un tetrabrick mini)
- una naranja rallada
- 50 gr. de leche entera
- pizca de sal
- 15 gr. de cacao en polvo sin azúcar (tipo VALOR) + 15 gr. leche entera *
- nata líquida para pincelar la pieza antes de hornear
Paso a paso
Como siempre podemos hacer la masa amasando a mano o ayudándonos de nuestro robot amasador. Yo prefiero hacerlo con la ayuda de mi robot porque en este tipo de masas los amasados suelen ser largos y así me ahorro tiempo y trabajo. Si amasáis a mano recordad que podéis intercalar amasados cortos con períodos de unos 5 minutos de descanso para que no se os caigan los brazos durante el proceso.
Simplemente hay que poner todos los ingredientes juntos menos la leche y el cacao señalados con un asterisco * y ponernos manos a la masa.
Al final, después de unos minutos a mano o con amasadora (unos 15 minutos), nos debe quedar una masa lisa, homogénea, con vida y que se despega de las paredes del bol si lo hacemos con nuestra máquina. Tiene cuerpo y no se debe pegar nada a las manos.
Pesamos la masa y la dividimos en dos porciones. Ponemos la masa blanca en un bol aceitado y tapamos bien con film plástico para que comience a fermentar. La otra mitad la tenemos que amasar de nuevo para añadirle el cacao y la leche (lo diluímos) y que queden perfectamente integrados en la masa, dándole así el color que necesitamos para conseguir una espiral de naranja y cacao espectacular.
Disponemos la masa de cacao en otro bol aceitado o tupper (recuerda darle forma de bola llevando la masa de los extremos hacia el centro como si fuera un hatillo) y tapamos bien para que vayan fermentando ambas masas aproximadamente unas dos horas y media, aunque ya sabemos que dependiendo de la temperatura ambiente podrán tardar más o menos.
Una vez bien fermentadas debemos desgasificarlas un poco y espolvorear la superficie de trabajo ligeramente con harina para extender las dos masas con forma rectangular y cuidando que el ancho de las masas extendidas sea algo menor que el largo del molde (30 cm.) que vamos a usar para hornear nuestra espiral de brioche. Si te apetece ver cómo lo hago yo, pásate por los REELS de mis cuenta de Instagram y podrás ver el formado.
Con las dos masas estiradas en forma de rectángulo, superponemos la una sobre la otra (yo pongo la masa de chocolate sobre la blanca), procurando que coincidan lo mejor posible y enrollamos sin apretar demasiado pero con firmeza para formar el brioche.
Cerramos bien la costura por la parte inferior de la pieza y ponemos el brioche en el molde (previamente encamisado con papel de hornear en la base) con la costura hacia abajo. Tapamos bien con film plástico o con un paño limpio y volvemos a dejar que leve la pieza. Esta segunda fermentación será más rápida que la primera. Cuando veamos que la masa sobresale un poco del borde del molde es el momento de hornear nuestro brioche en espiral de naranja y chocolate.
Precalentamos el horno a 180ºC y pincelamos con cuidado la pieza con la ayuda de un pincel de uso alimentario y un poco de nata líquida. Horneamos con calor arriba y abajo durante unos 30 minutos y sacamos del horno. Cuando esté templado desmoldamos y dejamos que termine de enfriarse del todo encima de una rejilla.
¿Fácil? Yo creo que sí, y además el resultado no puede quedar mejor. Con dulce, con salado, tostado o tal cual… es uno de mis panes preferidos porque además de precioso queda riquísimo.
Consérvalo tapado con film o dentro de una bolsa o haz como yo: córtalo en rebanadas y congela. Así a medida que quieras vas sacando trozos del congelador y siempre lo tendrás perfecto y como recién horneado.
Y ahora ¿quién se anima a prepararlo y contarme lo que os ha parecido la receta?
Un besazo enorme y a disfrutar con el recetón, Belén.


Tengo las masas levando. Ya te cuento el resultado. Muchas gracias por la receta.
Belén, yo al igual que tu, soy una apasionada de las masas levadas. Esta receta cae fijo 😛
Es una pasada 🎉
Me gustaría saber sobre cursos de panadería porfavor. Gracias
Es una bonitura