Los que tenéis el tiempo, el interés y sobre todo el valor de seguirme, sabéis que soy digamos que algo impetuosa a la hora de meterme en la cocina…Vamos, que se me ocurre hacer algo y quiero que esté hecho AYER. 

Pues eso fue lo que me sucedió el lunes por la tarde: estaba cotilleando ese tremendo universo paralelo que es «Pinterest» cuando me encapriché de hacer algo con cerezas para fotografiarlas. Y es que si antes cocinaba y después fotografiaba ahora son muchas las ocasiones en las que invierto el método,  y horneo o cocino para tener algo que fotografiar.  Veo una fotografía que me resulta inspiradora y a partir de la foto imagino una receta o elaboro una idea.

Bueno, pues decidí que un bizcocho de cerezas con mermelada de MÁS cerezas chorreando por encima calmarían mi sed fotográfica y dicho y hecho !!! Me lancé poseída por el espíritu de todos los premios Pullitzer de los últimos 50 años y compré  los ingredientes que se supone iba a necesitar… Se supone!!!!



Azúcar, huevos, vainilla, sal, harina, cerezas, almendra molida, aceite… ¿aceite? Arggggggg!!!

Vale, no me quedaba más que un poco de aceite  y no era bastante pero un poco de nata aportaría la grasa que mi bizcochuelo iba a necesitar. ¿Nata?
Las fuerzas cósmicas y la ley de Murphy habían decicido aliarse en mi contra, pero no contaban con que yo soy una mujer de recursos.

Le di tres vueltas a la despensa y dos a la nevera, aporreé las puertas de mis vecinos de rellano que por supuesto no estaban (o tuvieron a bien no abrirme) y  desesperada y pasando revista a la nevera ya por tercera vez encontré una cajita de queso crema…voilá!! La receta y mi sesión de fotos estaban salvadas.


Mezclé e integré ingredientes un poco por intuición y otro poco por lo que ya mi algo de experiencia me va aportando y un mucho por los ingredientes que había en casa. Reconozco que me encanta probar recetas sin saber si saldrán o no redondas. Hay veces que se acierta y otras que no pero siempre aprendo algo y me divierto. Pero esta vez, ayyyyyyy esta vez!!!! Un dulce a caballo entre el bizcocho y el pastel de queso, con un sabor maravilloso, no demasiado dulce, ligero, con el toque ácido de las cerezas en su óptimo momento de maduración y una presencia sencillamente bárbara.

Y no, no es amor de madre…es amor del BUENO!!!

INGREDIENTES:

  • 200 gr. queso crema tipo Philadelphia
  • 2 huevos
  • un buen chorrito de vainilla
  • 150 gr. azúcar
  • 120 gr. harina bizcochona
  • 50 gr- almendra molida
  • 40 gr. aceite de girasol
  • 200 gr. cerezas deshuesadas
  • una pizca de sal

 Sólo tenemos que integrar todos los ingredientes, yo lo he hecho en el orden que os voy a contar en mi Thermomix, pero en vuestra batidora o a mano es lo mismo.

Batimos queso, huevos, y vainilla. Añadimos el azúcar, la sal  la almendra y el aceite. Ahora vamos con  la harina en un par de veces y terminamos de integrar con una espátula. Añadimos las cerezas deshuesadas y procuramos que queden repartidas por igual en el bizcocho.

El horno lo tendremos como siempre precalentado a unos 175º y hornearemos el bizcocho de queso alrededor de una hora o hasta que al pincharlo salga la aguja limpia. Si hace falta, podemos taparlo con papel de aluminio cuando veamos que comienza a dorarse para evitarlo.

Yo he usado un molde mediano de plumcake, untado de aceite y espolvoreado con harina para facilitar el desmoldado y en la base he puesto una lámina de teflón recortada con el tamaño exacto del molde. Tengo teflones para cada molde de los que tengo y es una maravilla darle la vuelta a los bizcochos y que salgan perfectos y sin sorpresas.

Para servirlo no dudéis en hacer un tarrito de mermelada casera de cerezas y romero o de cerezas y lavanda, las dos versiones le van al bizcocho de fábula.

MERMELADA DE CEREZAS

  • 300 gr. cerezas deshuesadas
  • 150 gr. de azúcar
  • Una ramita de romero o una cucharadita de flores secas de lavanda.
  • un chorrito de limón
Poner a macerar todos los ingredientes un par de horitas, no es estrictamente necesario pero si aconsejable. Llevarlos a ebullición a fuego suave y contar unos 20 minutos a partir de que empiece a hervir.


Poco más que decir creo, porque las fotos hablan pos sí solas y la báscula y también.

Ya sé que siempre os digo que os animéis a hacer las recetas que os propongo, pero esta vez y sin que sirva de precedente casi casi os lo ruego!!! Quiero veros sonreír cuando lo probéis y quiero que ese ratito de felicidad sea gracias a mí. Porque al fin y al cabo la vida son esos ratitos buenos…

Os quiero mucho, Belén.