Crema de calabaza, naranja y jengibre
Hoy vamos a preparar una crema de calabaza muy especial: aromática, sabrosa y rica tanto para los meses más fríos como para los de verano si la servimos fría.
Muchas veces a la hora de escribir las entradas en el blog, tiro de ideas que voy viendo en otras webs, de fotografías, de libros de cocina… Sabéis que siempre me gusta poner mi toque y acercaros recetas sencillas y fáciles de hacer pero que siempre tengan mucho de mí y de mi cocina. En otras ocasiones pruebo cosas en restaurantes que me sorprenden y resultan inspiradoras, o como en esta ocasión, son mis amigos los que me descubren recetas increíbles. Esas recetas, las que no están escritas ni recogidas en ningún libro de cocina, las que pasan de boca en boca, son sin duda las que más me gusta compartir con vosotros.
Una crema de calabaza ligera, con un color que entra por los ojos, con el dulce de la calabaza pero con un toque ácido y picante: el ácido del zumo de naranja y el picante del jengibre fresco.
¿Quién da más? No te lo voy a decir más veces: ésta es sin duda la crema de calabaza.
Ingredientes de la crema de calabaza, naranja y jengibre (unas 4 raciones)
- 500 gr. aproximadamente de calabaza pelada, troceada y sin pepitas
- 1 patata mediana
- 1 cebolla tierna
- Zumo de una naranja
- Caldo de pollo
- Sal y jengibre rallado fresco
- Pimienta negra molida
Comenzamos poniendo en una cacerola la calabaza troceada, la patata y la cebolla, todo pelado y en trozos más o menos todos de un mismo tamaño. Cubrimos con agua, añadimos algo de sal y ponemos a hervir.
Cuando las verduras estén blanditas, las retiramos del fuego y las escurrimos bien.
Disponemos la calabaza y el resto de ingredientes en un procesador de alimentos (yo uso el Thermomix porque me gusta como deja las cremas de finitas), y añadimos el caldo de pollo, que podemos haber hecho en casa previamente con unas carcasas de pollo y unas verduras, o caldo ya preparado y comprado si vamos con prisas. Para la textura de crema de calabaza que yo quiero conseguir, suelo añadir dos vasos de caldo de pollo.
Trituramos todo y para rematar la receta añadimos a la crema el zumo de una naranja y jengibre fresco rallado a nuestro gusto.
Rectificamos de nuevo el punto sal, y comprobamos la textura más o menos líquida que nos ha quedado así como la acidez que aporta la naranja. Si queremos una crema más fluida añadiremos caldo o zumo de naranja en función del sabor más o menos ácido que queramos proporcionarle a nuestra crema. Un poco de pimienta negra recién molida y ¡lista!
Ideas de presentación de nuestra crema de calabaza y jengibre
Reservamos la crema bien fresquita en la nevera, y a la hora de servirla podemos acompañarla de un chorrito de créme fraiche o de nata. Y si el frío aprieta… no dudes en servirla caliente con unas virutas de jamón o algunas de tus semillas preferidas: sésamo tostado, mix de semillas, sésamo negro, escamas de pimentón ahumado…
¡Seguro que os va a enamorar!
Un besazo,
Belén.



