Sábado por la tarde, nublado y todos metidos en casa. De pronto el teléfono suena rompiendo la placentera tranquilidad de esas siestas largas que sólo los fines de semana nos podemos permitir.

La calma desaparece y los ojos comienzan a salirse de las órbitas: ¡Vienen los primos a merendar y a pasar la tarde!

¡Y no se conforman con cualquier cosa, que la cuñada es experta en delicatessens varias y te mira todo lo que haces con lupa!

¡Que no cunda el pánico! Tengo la solución que hará que quedes como una reina en pocos minutos y sin ensuciar la cocina ni manchar cacharros ni menaje.

Necesitamos sólo un par de láminas de hojaldre refrigerado (plancha rectangular), mermelada de frutos del bosque, azúcar glass y 20 minutos!!!

Sacamos el hojaldre y extendemos por encima generosamente la mermelada de frutos del bosuqe o la que más os guste.

Tapamos con una segunda tapa de hojaldre y cortamos de arriba a abajo 12 tiras. Para que te salgan rectas, ayúdate de una regla o de una guía.

Retuerce cada tira formando un tirabuzón, y enrolla encima de la bandeja del horno forrada con papel de horno como si fuera una ensaimada.

Mientras terminamos de formar todas las espirales, precalentamos el horno a 180º.

Espolvoreamos con azúcar blanquilla y horneamos unos 20 minutos o hasta que veamos las espirales bien doraditas.

Sacamos del horno y dejamos enfriar los hojaldres sobre una rejilla. Espolvoreamos abundantemente con azúcar glass y corremos a acicalarnos para que la cuñada nos vea «divinas de la muerte» y rabie. ¡Juas, juas, juas!

A la hora de comerlos, una que es de todo menos comedida, gusta de ponerles por encima un «extra» de mermelada para que los hojaldres queden más jugosos y ricos aún.

¡Cafés, tés y unos chocolates para los críos y merienda solucionada!

Rápido, rico, vistoso y sin complicaciones.

Un beso gordo, Belén.

P.D. Y si tenéis ganas y tiempo, siempre os podéis animar a hacer vosotros el hojaldre. Date una vuelta por el blog del «profe» de Pastelería de La Tallerería y aprende.