Focaccia: sencilla y perfecta | Cupcakes a Gogó

¡Hacer una focaccia sencilla y perfecta es mucho más fácil de lo que parece! La focaccia es sin duda una de esas masas que enamoran nada más probarla: su corte crujiente y su miga suave hacen de este pan plano de origen italiano una receta casi tan conocida como su compatriota la pizza.

Te propongo una receta básica con tomates y romero pero puedes acompañarla de los ingredientes que más te gusten: queso, aceitunas, tomates, cebolla… Un buen aceite de oliva virgen extra, romero fresco y unas escamas de sal terminarán de obrar el milagro.

¿Empezamos?

 

Ingredientes para una focaccia

MASA

  • 500 gr. harina
  • 300 gr. agua
  • 5 gr. sal
  • 8 gr. levadura fresca
  • 25 gr. aceite de oliva virgen extra

 

PARA ENCIMA

  • 30 gr. aceite de oliva virgen extra
  • 15 gr. agua
  • Escamas de sal
  • Romero
  • Tomates cherry

 

La masa

Diluimos la levadura fresca en un poco de los 300 gr. de agua y comenzamos  poniendo todos los ingredientes en el bol de la amasadora o si la vas a hacer a mano en el cuenco que vayas a usar.

Como siempre con respecto al agua añadiremos casi toda la cantidad que dice la receta pero reservándonos un poquito que añadiremos poco a poco a medida que nos lo vaya pidiendo la masa. Recuerda que es preferible corregir la masa añadiendo algo menos agua de la especificada a corregir la masa a base de añadir harina si la masa nos queda demasiado líquida.

Amasa con el accesorio gancho unos 10 minutos o si vas a amasar a mano alternando amasados cortos de unos dos minutos con reposos de cinco hasta obtener una masa homogénea y lisa.

 

Focaccia

 

 

Primera fermentación

Ponemos un poquito de aceite en un bol y doblamos la masa como si fuera un sobre (desde las esquinas al centro unas 4 veces) para que coja forma de bola y la dejamos reposar bien tapada para que empiece a levar. Como yo tengo función levado en el horno, la dejo dentro a una temperatura de 30 grados. Si no tienes esta función simplemente tápala bien y déjala reposar en un lugar templado y fuera de corrientes.

Un par de horas como media será suficiente, pero no le quites ojo y ve vigilando el proceso. Ya sabes que según la temperatura que haga puede tardar más o menos tiempo.

 

Formado y Segunda fermentación

Prepara el molde donde hornearás la focaccia.

Yo uso el típico molde rectangular de pyrex y le pongo un papel vegetal aceitado en el fondo para poder desmoldar la focaccia sin problema. Las medidas de mi molde aproximadas son de 22cm. x 30 cm.

Saca la masa del bol aceitado y extiéndela con las manos por toda la fuente o molde que vayas a usar.

Pon un poco de aceite por toda la superficie de la focaccia y tápala bien para evitar que forme costra y se reseque y déjala una hora aproximadamente hasta que doble su volumen. Esta segunda fermentación será más corta.

 

Aderezo

Mientras la focaccia realiza su segunda fermentación podemos ir preparando el aderezo de agua y aceite con el que la pincelaremos y los ingredientes que vamos a utilizar.

En un vaso y con un tenedor bate bien el aceite y el agua hasta emulsionar bien la mezcla. Esta mezcla de agua y aceite es el truco perfecto para conseguir una focaccia con una costra bien crujiente.

 

Decoración y horneado

¡Llega el momento más divertido! Dale a la focaccia su característico aspecto marcando con tus dedos toda la superficie. Introduce sin miedo tus dedos en la masa ¡deben quedar bien marcados así que repite la operación si es necesario!

Añade el romero (o las hierbas que hayas elegido), mete bien los tomates en la masa (o añade cebolla, aceitunas…) y pincela bien con toda la mezcla de aceite y agua que teníamos preparada.

Focaccia
Focaccia

Horneado

Introduce tu focaccia en el horno precalentado a 200 grados durante unos 40 minutos.

Recién horneada es una delicia. Al enfriarse queda más dura, pero siempre puedes volver a darle un golpe de horno o dd micro o congelarla perfectamente para tenerla como recién hecho unos días después.

 

Trucos

  1. No pintes las focaccia solo con aceite, haz la emulsión de aceite y de agua que es lo que te garantizará una focaccia con una corteza firme y crujiente.
  2. Y añade TODO el aderezo, aunque te parezca mucho: nos ayudará a que quede crujiente por fuera y suave por dentro.
  3. Usa un molde que no sea demasiado grande para procurar que te quede una focaccia algo gruesa ¡Te quedará mucho más rica y auténtica!

 

¿Te animas a hacerla?

Yo ya estoy esperando vuestras focaccias y  vuestros comentarios para saber qué os ha parecido.

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Un beso grande,

Belén