Hacer mermelada rápida no es cosa de magia. Y en apenas 5 minutos podemos tenerla lista con una pequeña ayuda que os voy a contar hoy.

A muchos, como me pasó a mí os va a sonar a chino y a otros no os voy a descubrir nada nuevo, pero a mí me ha enganchado este truco por dos razones:

  • La primera porque al estar la fruta cociendo tan poco tiempo conserva mucho más el color y el aroma.
  • Y la segunda porque lleva muchísima menos cantidad de azúcar, lo cual y más con el verano a las puertas, es de agradecer y además hace que el sabor de las fresas «brille» mucho más.

El secretillo no es otro que usar azúcar gelificante, que no es otra cosa que azúcar mezclado con pectina y ácido cítrico.

Al igual que en las recetas tradicionales de mermelada se nos aconseja añadir unas mondas de manzana o el corazón de la misma y un chorrito de limón para que nos queden con mejor textura, el azúcar gelificante hace esta función  espesante pero cómo decirlo… «más a lo bestia».

Así en tan sólo 5 minutos desde que rompe el hervor tendremos listas sabrosísimas mermeladas, que si bien no superarán nunca el chupchup lento y tradicional de las mermeladas de siempre, nos van a enganchar por su rapidez y comodidad a los que como yo vamos siempre con mil cosas que hacer en la cabeza y no nos sobra el tiempo.

Este es el azúcar que yo he usado.

 

azucar gelificante

 

Si por vuestra zona está la cadena de supermercados SUPERSOL estáis de suerte, porque de ahí lo he sacado yo. Tengo un amigo en Málaga que de vez en cuando me hace envíos de productos que cree que me pueden interesar, y en esta ocasión le ha tocado el turno al azúcar especial para mermeladas.

Si no tenéis cerca esta cadena de alimentación, me han dicho que está también en algunos Carrefour, y yo ON LINE lo tengo localizado aquí. No es demasiado caro, sale a 2.79 euros el kilo, así que no supone un gran desembolso para lo bien que funciona.

Ingredientes

Para la receta de mermelada de fresas que yo he preparado y que está consiguiendo echar por tierra mis dos semanas de dieta he empleado:

  • 700 gr. de fresas ya lavadas y cortadas
  • 250 gr. de GELIER ZUCKER (el azúcar en cuestión, vamos)
  • un chorrito de limón
  • hojitas de albahaca frescas (opcional)

 

Hacemos la mermelada

Si os fijáis en las proporciones os daréis cuenta que mientras que en las mermeladas «de la abuela» la proporción de azúcar/fruta es de 1/1 (es decir misma cantidad de azúcar que de fruta), aquí el peso del azúcar es prácticamente la tercera parte del peso de las fresas. Si bien el fabricante aconseja una proporción de 2/1, como a mí me gusta la mermelada más líquida he aumentado la proporción de fresas en la receta. Si os gusta espesa respetad la proporción sugerida en las instrucciones, es decir 250 gr. de azúcar y 500 gr. de fresas.

Lo ideal es poner las fresas a macerar un par de horitas con el azúcar y el chorrito de limón (paso que evidentemente yo, poseída por el ansia viva que me caracteriza he obviado), para después poner la mezcla a fuego suave. Nada más comience a hervir contaremos 3 minutos, aunque yo como no tenía mucha fe en el resultado tuve la mezcla 5 minutos.

Pasado el tiempo sólo hay que retirar del fuego y si preferís la fruta algo más triturada pasarla por la batidora hasta dejarla con la textura que más os guste.

Os aseguro que los desayunos no son lo mismo con una mermelada casera presidiendo la mesa.

 

 

Ahora ya no tenéis excusa para no hacer mermeladas en casa porque lo de «es que no tengo tiempo» ya no es verdad.

Haceros con un par de kilos de azúcar gelificante y lanzaros al maravilloso mundo de las mermeladas caseras, y si tenéis tiempo, no dudéis en consultar el blog de mi querida Gaby, Bikísimas, donde el buen hacer de las mermeladas de siempre cobra una dimensión casi divina.

 

Y si te quedas con ganas de más recetas de mermeladas entra prueba mi mermelada de higos  o la de tomate y vainilla.

Yo tengo unas peras por aquí y ya estoy pensando transformarlas en… ¡Mermelada!