La de hoy, más que una receta es una idea de presentación y de «reciclaje».

Tenía por el congelador un par de bases de red velvet y un bizcocho que salió con mucha joroba de vainilla y chocolate blanco. Por la nevera rondaban unos arándanos que estaban «más allá que aquí», tres fresas viudas y una cajita de frambuesas. Además me habían sobrado macarons de un detalle que le había hecho a un amigo y algo de crema de queso del relleno de los macarons.

Con este panorama y con el firme propósito de serle fiel a mi lema de «aquí no se tira nada», y empujada por la imperiosa necesidad de hacer unas cuantas fotos, me dirigí renqueante a la cocina (mi cadera está para el desguace) con una idea en la cabeza.

Cogí la crema de queso, algunas de las frutas rojas y las incorporé trituradas a la crema de queso. Rectifiqué de vainilla (nunca se le pone bastante vainilla a una crema de queso) y de icing sugar y ¡voilà!: crema de queso y frutos rojos.


Combiné las dos bases de bizcochos y. como después de congelar me daban la sensación de estar algo secos, los emborraché con un poquito de almibar como el que tenéis AQUÍ, pero sustituyendo la naranja por limón y sin el licor.

Con un cortador redondo corté discos mini de cada base descongelada y monté las mini tartitas poniendo la crema de queso en medio.

Rellené los macarons con la crema de queso y frutos rojos y espolvoreé de azúcar glass la superficie antes de disponer las frutillas y los dos macarons por mini tartita.


¿Restos? A Dios pongo por testigo (parezco Scarlett O´Hara) que eran restos de serie, menos los maravillosos macarons que estaban hechos dos días antes, pero desde luego que la cara que pusieron en casa al ver las tartitas no fue de receta de aprovechamiento precisamente.


Así que aquí os dejo mi receta, que no es una receta porque son cuatro, y mi idea de presentación, y os animo a que hagáis vuestro mi lema de no tirar nada y darle vueltas al «coco» para aprovechar todo, todo y todo,

Un beso grande, Belén.


P.d. Puedes consultar AQUI la crema de queso. AQUÍ el bizcocho «red velvet» en versión cupcake y AQUÍ mi bizcocho genovés con chocolate blanco y vainilla.