Hacer naranjas confitadas en casa es mucho más fácil y menos laborioso de lo que imaginas, te lo dice una valenciana #muyfan de las naranjas confitadas. Naranjas, azúcar, un poco de agua, bicarbonato y una horita de tu tiempo es todo lo que necesitas para hacerlas.  

Para confitar tres naranjas

  • 3 naranjas
  • 400 gr. azúcar
  • 300 gr. agua
  • bicarbonato

 

Comenzamos limpiando muy bien las naranjas y cortándolas en rodajas de unos 5 mm. de grosor. Es importante que no las cortes muy finas o se romperán al confitarlas. Si tienes una mandolina esta tarea te resultará mucho más sencilla y todas las rodajas te quedarán igual de gruesas.

Ponemos las rodajas de naranja en una cazuela cubiertas con agua y con una cucharadita de bicarbonato. Llevamos a ebullición y dejamos que hiervan apenas un minuto. Retiramos del fuego y las enjuagamos debajo del grifo con agua fría. Las probamos y si vemos que amargan todavía un poco repetimos la operación: volvemos a cubrir con agua limpia y añadimos una cucharadita de bicarbonato y  llevamos de nuevo a ebullición.

Yo suelo hacerlo una vez, pero a veces dependiendo de la variedad de naranja y de lo que amarguen será preciso repetir el proceso dos o tres veces.

Una vez enjuagadas y ya sin amargar, cubrimos las naranjas con los 300 gr. de agua y añadimos el azúcar. Sólo nos queda esperar.

En unos 50-60 minutos a fuego suave tendremos nuestras naranjas listas y confitadas.

Saca las naranjas confitadas del almíbar y déjalas que escurran sobre una rejilla de horno, o guárdalas en su propio almíbar. Las tienes ya listas para disfrutarlas como decoración de un buen roscón de Reyes, relleno de una baklava, de un panettone… o simplemente para comértelas tal cual.

¿Tienes excusas para seguir comprando las naranjas confitadas? Yo creo que no ;;;)))

Un beso enorme, 

Belén.

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