Shortbread con semolina | Cupcakes a Gogó

El shortbread es sin duda una de las galletas escocesas más conocidas que hay, y su sencillez radica en que está elaborada a partir de tres ingredientes básicos: mantequilla, azúcar y harina.Las proporciones de los ingredientes empleados en esta receta es una constante en todas las recetas que se pueden consultar, y no es otra que 1 parte de azúcar, 2 de mantequilla y 3 de harina.Con una textura fundente en boca muy agradable, podemos además encontrar recetas que incorporan una pequeña cantidad de harina de arroz, lo que contribuye a darles un toque extra crujiente muy apetecible.

Ingredientes para nuestras shortbreads (molde redondo desmontable 18 cm.)

    • 50 gr. azúcar
    • 100 gr. mantequilla cortada en cubitos a temperatura ambiente
    • 150 gr. harina
    • 50 gr. semolina (sémola de trigo fina)

 

Mantequilla

Si el uso de ingredientes de calidad es siempre garantía de buenos resultados en nuestras elaboraciones, al tratarse de una receta con tan pocos ingredientes es, si cabe, más importante aún escogerlos de una calidad superior. Sobre todo pondremos especial cuidado a la hora de elegir una buena marca de mantequilla, ya que su sabor será el predominante en el shortbread.
 

Azúcar

En nuestra receta vamos a usar azúcar blanquilla, si bien podéis encontrar recetas de shortbread con azúcar moreno o con un tipo de azúcar llamado Golden Caster sugar, que es un azúcar dorado y con un ligero toque a caramelo tostado. Si lo encontráis no dudéis en usarlo en las mismas proporciones que el azúcar blanquilla en la receta.

Harina

Usaremos una harina de repostería, sin fuerza, de la que solemos usar para galletas, magdalenas y bizcochos.

Semolina

Ya habíamos comentado que en algunas recetas de shortbread se incorpora una pequeña cantidad de harina de arroz, y leyendo encontré que también podía sustituirse por sémola (de trigo). Mi experiencia con la semolina en la repostería árabe no puede ser más positiva: las galletas Ma’amoul, las ghribas, la basboussa… llevan como principal ingrediente semolina y no pueden gustarme más. Aporta textura a la galleta y hará que la galleta se deshaga literalmente en nuestra boca, haciendo de nuestro shortbread un bocado sencillamente delicioso. Por ello me he tomado la licencia de incorporar semolina a la receta y no puedo estar más contenta del resultado. ¡No lo dudéis!

 

shortbread

 

Comenzaremos poniendo todos los ingredientes ya pesados en un bol y trabajando la masa con nuestros dedos. Debe quedar una masa compacta que se despega completamente del bol pero con un toque arenoso que aporta la semolina.

No debemos trabajar en exceso la masa.  Una vez tengamos una masa homogénea, engrasamos con aceite de girasol o spray desmoldante el molde que vayamos a usar, y con ayuda del dorso de una cuchara vamos repartiendo y alisando la masa de un modo uniforme por todo el molde, procurando que nos quede toda la superficie con un mismo grosor de un centímetro aproximadamente, aunque podemos encontrar shortbread de todos los grosores, formas y tamaños.

Decoramos los bordes apretando con el dedo pulgar todo el borde exterior de la galleta, o marcamos estrías con la ayuda de un tenedor, como más nos guste. No olvidéis pinchar con un tenedor o brocheta la superficie de la galleta para evitar que se infle y conseguir que nos quede una lo más plana posible.

Si vamos con prisas podemos pasar ya directamente al horneado pero es preferible dejar la masa reposando en la nevera media hora antes de hornearla.

Precalentamos el horno a unos 170º y horneamos con calor arriba y abajo en la posición intermedia del horno durante unos 45 minutos, o hasta que veamos que nuestro shortbread adquiere un bonito tono dorado. No deben dorarse demasiado, pero confieso que yo siempre les doy unos minutos de más porque me gustan muy crujientes.

Sacamos del horno y dejamos reposar el shortbread en el molde 10 minutos. Desmoldamos con cuidado y dividimos en porciones (12 para un tamaño como el aconsejado) con la galleta aún templada para que no se nos rompa al cortar con el cuchillo. De todos modos si se rompe alguna…¡mejor, vamos comiendo!

Espolvoreamos con un poco de azúcar y dejamos que se enfríen antes de comer.

 

shortbread

 

Conservación

Pueden durar ricas y en perfecto estado unos 4 o 5 días si las guardamos en un lugar seco y oscuro, en una lata o caja de galletas. Si bien la cantidad de galletas que salen con esta receta no es demasiado grande, una opción muy buena es congelar nuestro shortbread en bolsas herméticas tipo ziplock. Lo único que debes hacer es esperar a que se enfríen por completo antes de congelarlas y las tendrás perfectas cuando te apetezca comerlas con sólo sacarlas y esperar unos minutos.

 

Molde Nordic Ware

Para las galletas que hoy os traigo he usado este bonito molde de Nordic Ware y si vais a caer rendidos a sus pies y decidís hacer la receta utilizándolo, os aconsejo que hagáis receta y media para evitar que queden unas galletas demasiado finitas.
shortbread Nordic Ware

Definitivamente con estas galletas… ¡queda inaugurada la temporada de Navidad! Y no es que sean unas galletas típicas de Navidad, pero con el molde de Nordic ware han quedado taaaan bonitas!

Un beso enorme,

Belén.

 

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