Cupcakes a gogó en París | Cupcakes a Gogó

Acabo de volver de París y ya estoy pensando en cómo organizarme para volver cuanto antes. Y es que si hay una ciudad que me enamora sin duda es la ciudad del Sena.

Llegar a París nunca ha resultado tan fácil ni tan bonito: y es que esta vez no hemos volado en avión, pendientes de retrasos y cancelaciones. ¡Hemos ido en tren! Desde Barcelona al mismo corazón de París en apenas seis horas, es posible viajar con la maravilla de trenes que Renfe SNCF pone a nuestra disposición. Un montón de horarios, y un viaje precioso por el paisaje que vas atravesando y comodísimo gracias a todas las comodidades que te ofrece el viajar en tren.

Me habéis preguntado muchos por el viaje en tren de Barcelona a París, pues aquí va mi humilde opinión en forma de vídeo. Pero que sirva de avance el decir que sin duda repetiremos la experiencia.

 

 

Pues ya estamos en París y ¿ahora qué? Ahora toca lo primero organizarse, no vamos a estar muchos días y París es una ciudad que ofrece una oferta de ocio, cultura y gastronomía inabarcable.

¿Nuestras prioridades? Visitar los museos de Louvre y d’Orsay (nunca se visitan demasiadas veces), pasear y fotografiar las deliciosas calles del París de Montmartre, peregrinar por las mecas de la pastelería francesa y probar algunas de sus elaboraciones estrellas (Ladurée, Fauchon, Alain Ducasse, Hermé y Sadaharu Aoki son nuestros objetivos, así como los éclaires de L’éclaire de la génie).

Tampoco queremos quedarnos sin pasear por los campos de Marte de noche hasta la Torre, ya iluminada para la Navidad, visitar un par de tiendas de pinturas (Charvin) y buscar la mejor sopa de cebolla de todo París, o al menos intentarlo, y como no, deambular sin rumbo fijo por los Campos Elíseos que en estas fechas y llenos de luces navideñas no pueden estar más bonitos. ¿Empezamos?

 

Cupcakes a gogó en París

 

Consejos de Transporte y Pases para museos

El transporte urbano en París es una pasada: todo está perfectamente comunicado y los metros pasan uno tras otro sin apenas tiempos de espera. El billete ordinario cuesta 1,90€, pero tienes la opción de sacarte pases y abonos por días o semanas según tu estancia como el París Visite.

Viajar en metro todos los viajes que quieras durante dos días te costará 21,50€ por persona con este pase. A nosotros que preferimos patear las calles, no nos compensó esta opción, pero París es enorme y si vas justo de tiempo o no eres muy andarín es una buenísima opción.

¿Otro modo de conocer París sin agotarse y de un modo cómodo y sin ir bajo tierra? Los autobuses turísticos. Hay varias empresas que hacen recorridos similares a precios muy parecidos, pero nosotros nos decantamos por la empresa veterana en parís en este tipo de servicios: Big Bus París. Son unos autobuses rojos de dos pisos, que te ofrecen la posibilidad de visitar la ciudad mientras escuchas la audioguía y subir y bajar en las paradas establecidas las veces que quieras. Me parece una opción perfecta para conocer la ciudad y visitar los puntos turísticos de mayor interés que coinciden con las paradas del autobús, aunque es verdad que no es lo más barato.

 

Cupcakes a gogó en París

 

¿Más pases o bonos que pueden interesarte? ¡Si eres muy de museos el París Museum Pass te interesa y mucho! No sólo porque ahorrarás dinero sino porque te vas a ahorrar muchas colas, ya que con este pase hay acceso preferente en muchos de los museos de París. Las colas en el Louvre pueden ser desesperantes si no vas con una entrada reservada con antelación por internet o dispones de este pase. Por no hablar de las colas en la maravillosa Sainte Chapelle, sin el París Museum Pass vas a estar esperando un ratito…

Hablando del Louvre… otras opciones para no hacer tanta cola si vas sin billete reservado son o llegar a eso de las 08.30 h. de la mañana (media hora antes de la apertura) y ponerte de los primeros a la cola, o simplemente acceder al museo por una entrada distinta a la de la Pirámide. Entrar por el centro comercial del Carrou­sel de Lou­vre es una buenísima opción para entrar al museo tan ricamente casi sin tiempos de espera.

 

Cupcakes a gogó en París

 

Panorámicas de la ciudad y lugares donde hacer fotones

Por supuesto no te pierdas la subida a la Torre Eiffel y ¡no te quedes en el primer piso, cobarde! La subida hasta lo más alto vale la pena y si es anocheciendo mejor que mejor.

¿Más panorámicas? Contempla la ciudad desde la cúpula del Sacré Coeur en Montmartre, eso sí…¡son 300 escalones! Más los que llevarás de la subida si no has cogido el pequeño funicular que te lleva a Montmartre, 200 escalones más por la Rue Foyatier.

Una de las fotos preferidas de París es sin duda la panorámica de la ciudad con una de las gárgolas de Notre Dame apareciendo en medio. Desgraciadamente en este viaje no pudimos subir, porque habían cortado la electricidad. Recuerda que es indispensable reservar tu visita para subir a las torres con antelación. ¡Ah! y no te olvides … aunque la recompensa es genial son 402 escaloncitos de ná!!!

Cualquiera de las orillas del Sena con sus puestos de libros y láminas antiguas son el sitio perfecto para conseguir una foto divina. Cruza los puentes y disfruta de unas panorámicas del Sena y de la ciudad inolvidables. Y si te queda tiempo no te quedes sin ver anochecer desde uno de los barcos Bateaux Mouches que recorren el río en un paseo romántico como ninguno, atravesando los maravilloso puentes de París.

 

Cupcakes a gogó en París

 

¿Otra panorámica más donde sacar LA FOTO de tu viaje a París? la Torre Eiffel desde Trocadero, oh là là!

 

La mejor sopa de cebolla de París y comer allí

Ya os he comentado que uno de mis objetivos era probar una buena sopa de cebolla, si no la mejor al menos una bien rica. ¡Y la encontramos! Nos encantó la sopa de cebolla de Le Jacobin, comida francesa a precios parisinos razonables, y la de Chez France en la Rue Amelie, con una tarta Tatin riquísima de postre.

Prepara una buena partida de tu presupuesto para comer y cenar en parís, no es barato. Pero siempre están las opciones de los mercaditos callejeros, los kebabs del Quartier Latin o las típicas brasseries, tampoco es que sean baratas pero puedes comer en ellas sin arruinarte. Como media te diría que para dos personas una comida o cena puede resultarte en torno a los 60-65 €. Por ejemplo en Chez France cenamos dos sopas de cebolla, un pato a la naranja, una trucha con puerros y una tarta Tatín para compartir. Para beber tomamos un Martini, una cerveza y agua del grifo (pedidla siempre porque si os sacan agua embotellada encarecerá y bastante la cuenta!) y la cuenta ascendió a 65 €.

 

Y por fin…pastelerías parisinas

Para una amante de los macarons como yo, ir a París y no peregrinar a las grandes mecas de los macarons sería pecado. ¡Así que vamos allá con el subidón de azúcar!

Ladurée: en pleno corazón de los Campos Elíseos, no te pierdas su macaron XXL de frambuesa, una explosión de sabor en la boca, sus palmeritas de hojaldre son de llorar a lágrima viva y sus marron glacé una delicia. ¡Prepara la cartera! 

Pierre Hermé: tiene varios establecimientos en París. No te pierdas sus macarons de chocolat paineiras si eres adicto al chocolate o sus archifamosos Ispahan.

 

Cupcakes a gogó en París

 

Fauchon: muy cerca de La Madeleine su pastelito de gianduja noisette y el millefuille de vainilla me entusiasmaron casi más que los macarons, aunque en honor a la verdad diré que ya venía empachada de comer macarons!!

 

Cupcakes a gogó en París

 

Sadaharu Aoki: los macarons ricos, no los mejores, pero ricos. Me gustó el de yuzu, un sabor nuevo para mi. Me decepcionó su famoso croissant de matcha. Verde intenso, sí, pero sabor cero patatero. Un establecimiento mini y atendido por una chica que de enterradora no hubiera tenido precio… Volví a pedir un pastelito con mousse de avellanas y chocolate. Muy rico, pero no para la fama que tiene, la verdad. No me sorprendió ni lo más mínimo.

¿Eres un fan de los éclairs? L’éclair de génie es tu paraíso. También venden macarons pero me negué en redondo, ya no podía más!!! El éclair de pistacho y frambuesa y el de caramelo nos conquistaron.

Por supuesto cualquier pastelería o panadería de barrio ofrecen una gran variedad de pasteles, bollos y todo tipo de dulces que merecerían también su mención en el post, pero sería eterno: los hojaldres, los brioches, las madeleines… y ese inconfundible sabor a mantequilla buena de la de verdad son un espectáculo en la boca que nadie debería perderse.

Y podría seguir en un post eterno sin fin hablando de París y de los rincones mágicos, llenos de historia y de arte… pero ¿sabéis una cosa?: me reservo para otra entrada y así tengo excusa para volver pronto, muy prontito a París.

Espero que lo que os he contado os sirva de ayuda si viajáis pronto allí y no dudéis en preguntarme cualquier duda que os surja.

Un besito enorme, Belén.