Galletas de almendra y miel | Cupcakes a Gogó

 

Hoy comparto con vosotros estas delicadas galletas de almendra y miel. O podría deciros también que hoy comparto con vosotros este desastre de macarons de miel…

¿Macarons?¡Macarons! Y es que no todo sale bien a la primera, ni a la segunda, y detrás de cada una de las recetas que hay en este blog hay trabajo, pruebas y muchas horas de recogida de trastos y de cocina.

Llevo tiempo queriendo incorporar la miel a mis recetas de macarons, no es el primer intento fallido, jajajaja! ¡Pero se me resiste, esa es la verdad! En esta última ocasión probé a incorporar la miel al merengue italiano, haciendo un merengue con miel en vez de con azúcar. Ya había tenido buenos resultados haciendo el merengue con panela y con azúcar de caña integral, y con miel el merengue también sale de fábula, pero de ahí a que funcione a la hora de hacer macarons todavía me queda un trecho.

Así que los macarons no salieron, pero estas preciosas galletas de almendra y miel espolvoreadas con un poco de sésamo han triunfado en casa, y de un tremendo fallo han surgido estas delicias y han salido por la puerta grande, al menos por la puerta de mi cocina!

 

Ingredientes

  • 75 gr. almendra molida
  • 75 gr. azúcar glass
  • 25 gr. clara de huevo
  • 1 clara de huevo M
  • 33 gr. de miel

 

galletas almendra y miel

 

Elaboración de la masa de las galletas de almendra y miel

Comenzamos preparando una pasta de mazapán con los 25 gr. de claras, la almendra y el glass. Con ayuda de una espátula integramos bien hasta obtener una pasta lisa y sin grumos. Tapamos con papel film para que no se reseque y reservamos.

Para hacer el merengue italiano con miel procederemos igual que cuando hacemos un merengue clásico, pero vamos a cambiar miel por azúcar y no pondremos agua. Sólo tenemos que poner la miel en un cazo al fuego y llevar hasta los 118ºC. Cuando tengamos el almíbar de miel casi a punto, comenzaremos a montar en nuestra batidora la clara de huevo «M». No debe estar excesivamente montada cuando añadamos la miel.

Bajamos la velocidad de la máquina y echamos la miel sobre la clara en hilo, muy despacito. Cuando terminemos de añadir la miel subimos la velocidad de la batidora a máxima potencia y montamos hasta que al tocar el bol con las manos lo notemos a nuestra temperatura corporal.

¡Merengue listo y pasta de almendra preparada! Ahora sólo nos queda mezclar ambas elaboraciones hasta obtener una masa como de macaron (de hecho es lo que yo pretendía…). Homogénea, brillante pero no demasiado líquida, queremos que las galletitas conserven su forma redonda.

 

Formado y horneado

Formamos las galletas sobre papel de hornear o lámina de teflón con ayuda de una boquilla redonda y lisa y horneamos a 150º hasta que estén tan doraditas como en la foto. Puedes espolvorearlas con sésamo crudo antes de hornear, les dará un toque crujiente perfecto.

Saca las galletas de almendra y miel (o el conato de macarons…) del horno y déjalas enfriar sobre una rejilla hasta que estén frías por completo, se irán endureciendo a medida que se templan.

Y así es como unos macarons desastrosos se convierten en unas galletas de almendra y miel riquísimas, listas para endulzar una sobremesa o un ratito de charla con un amigo delante de un café.

Guárdalas en una lata para galletas bien tapadas que te van a durar varios días… si no te las comes antes ¡Claro está!

 

Moraleja

Igual que el patito feo se convirtió en cisne, de unos macarons horribles salieron estas galletas de almendra y miel.

¡Siempre podemos sacar algo bueno, hasta de las peores situaciones! ¿no crees?

 

Un beso enorme, Belén.