Un año más estamos a vueltas con el Roscón de Reyes y un año más os traigo otra propuesta: muy parecida a la receta de roscón del año pasado pero más sencilla todavía, porque lleva menos líquidos y esto lo hace más sencillo de manejar para principiantes. ¿Su principal característica? Pues que como el año pasado usaremos nuestro maravilloso aceite de oliva en su elaboración en vez de mantequilla. Aromático, de miga tierna y sabor intenso esta es la opción perfecta para acertar a la primera con tu roscón.

 

Ingredientes para un Roscón de Reyes grande

  • 375 gr. harina de fuerza (este año tenía a mano la de “Gallo”)
  • 25 gr. levadura fresca – 8 gr. levadura seca
  • 100 gr. azúcar
  • 120 gr. de leche
  • 40 gr. aceite de oliva virgen extra
  • 15 gr. agua de azahar
  • 75 gr. huevo batido
  • ralladura de naranja y limón

 

Roscón de Reyes 2019

 

Elaboración amasado a mano

Comenzamos pesando y preparando todos los ingredientes. En un bol ponemos la levadura en el fondo, la harina y el resto de ingredientes con cuidado de que la sal y la levadura no estén juntas para que no se ralentice la acción de las levaduras.

Comenzamos a amasar con las manos o con la ayuda de una rasqueta. Es una masa que necesita un amasado largo, pero para no cansarnos demasiado vamos a ir alternando amasados con tiempos de reposo, ya que en los tiempos de reposo, la masa sigue “amasándose” ella solita. ¡Es una chica muy lista!

Así que una vez integrados los ingredientes, vamos a dejarla que repose unos 5 minutos tapada con un trapo limpio o con film plástico. Es una masa bastante pegajosa, pero no caigáis en la tentación de añadirle harina, veréis como poco a poco con los amasados y los reposos va cogiendo otra textura y no se pega tanto. Pasados unos 5 minutos de reposo, volvemos a amasar la masa con ayuda de nuestra rasqueta, no es necesario que saquemos la masa del bol en el que la estamos trabajando. Iremos alternando amasados con reposos hasta completar esta secuencia:  

 

1. Integrado y amasado de los ingredientes

2. Reposo 5 minutos

3. Amasado

4. Reposo 5 minutos

5. Amasado

6. Reposo 5 minutos  

 

Una vez completada la secuencia pasaremos la masa a un bol limpio untado con aceite y pondremos la masa en él para hacerle unos plegados.

 

Amasado a máquina

¡Estás de suerte! ¡Porque te va a resultar más sencillo amasar tu roscón, y más rápido! Pon todos los ingredientes del roscón en el bol de la amasadora (siempre con cuidado de que levadura y sal no caigan juntas) y amasa con el accesorio gancho hasta que la masa esté lisa y uniforme (es un amasado largo incluso a máquina, unos 15 minutos). Una vez lista pasamos la masa a un bol aceitado y le hacemos unos pliegues a la masa.

 

Plegados y primera fermentación

Simplemente tenemos que coger la masa por un extremo cualquiera y llevar esa punta hacia el centro de la masa, y repetir la operación con todos los extremos hasta que la masa vaya cogiendo forma de bola.

Tapamos con un trapo limpio o film y comenzamos con la primera fermentación. Lo ideal es poner la masa en un sitio templado (en torno a los 30º) y libre de corrientes, y si tenéis horno con función levado no dudéis en usarlo.

El tiempo de levado depende de muchos factores, de la calidad de la harina, de la cantidad de la levadura y de la temperatura que haya en tu cocina en el momento de hacer el roscón, no es lo mismo hacer un roscón en agosto que en enero. Así que paciencia, a mí a 30º con la función de fermentar del horno me tarda dos horas. Si tu cocina es más fría puede tardar más.

Una buena idea es hacer la masa por la tarde, dejarla fermentar a temperatura ambiente o en el horno con la función levado una hora, y después meterla en la nevera durante toda la noche para que termine de fermentar en un proceso mucho más lento (el frío debilita la acción de las levaduras), pero que dará como resultado un roscón con más sabor y mejor conservación. Por la mañana a primera hora nuestra masa habrá fermentado durante la noche y además estará firme, por lo que nos será más sencillo formar el roscón. y continuar con la receta.

 

Boleado y formado del roscón de Reyes

Con la masa recién sacada de la nevera volcamos la masa en la superficie de trabajo y boleamos la bola de masa para darle tensión al roscón y asegurarnos un horneado perfecto.

Una vez boleada la masa, formamos el roscón. Hacemos un agujero central y vamos dejando que el roscón por su propio peso se vaya estirando entre nuestras propias manos mientras lo vamos girando. ¡Es sencillo, no os asustéis!

Disponemos el roscón en una bandeja de horno forrada con un papel de horno y terminamos de estirar y asentar en la bandeja. Si queremos meterle el premio y el haba es ahora el momento de abrir un agujerito por la base del roscón y cerrarlo muy bien.

Segunda fermentación

Comienza ahora la segunda fermentación que será más rápida que la primera. Tapamos de nuevo el roscón con un trapo limpio y a esperar, ya sea levando en el horno con la función levado o en un sitio templadito de casa. Aproximadamente una hora será suficiente para que nuestro roscón esté listo para hornear. No debe doblar de tamaño, corremos el peligro de que sobrefermente.

 

¿Cómo sé cuándo está listo para hornear el roscón?

Esta es la típica pregunta que nos hacemos todos cuando nos enfrentamos las primeras veces al roscón hecho en casa.

Verás que el roscón ha aumentado de volumen, que la superficie está lisa, como inflada, si lo tocas lo notas tenso y elástico y la huella que deja tu dedo al tocarlo se recupera lentamente sin dejar marca. Si la marca del dedo no se recupera nos hemos pasado de fermentación: el roscón estará rico pero no nos crecerá como debe.

 

Pincelado, decorado y horneado

Una vez fermentado y con cuidado de no romperlo o se desinflará, lo pincelamos con huevo batido y procedemos a decorarlo con nuestros ingredientes preferidos: naranja confitada, frutas escarchadas, frutos secos, almendra fileteada y por supuesto azúcar.

Humedece un poco de azúcar con agua o con agua de azahar y dispón montoncitos de azúcar por todo el roscón ¡A mi es lo que más me gusta!

Hornearemos el roscón en el horno ya precalentado a 180ºC con calor arriba y abajo durante unos 25 minutos. Si tu horno sólo tiene la posibilidad de hornear con aire, muy probablemente tengas que bajar la temperatura de horneado y ajustar el tiempo.

Si se te dora antes de que esté hecho demasiado, tápalo con un poco de papel de aluminio, para evitar que se tueste en exceso.

Recién hecho es un espectáculo y de un día para otro sin relleno está rico, pero al no llevar mejorantes ni conservantes panarios no esperes que aguante tierno días y días. Yo lo que hago es no rellenarlo y lo congelo en porciones individuales, cuando voy a comerlo le doy un golpe de microondas y está como recién hecho.

 

Mis trucos

  • Si hace mucho frío, añado la leche a la masa un poco templadita (le doy un golpe de microondas). No te pases y la calientes demasiado, ya que por encima de los 35º las levaduras se debilitan y con más de 60º mueren, por lo que el roscón no te levará.
  • Recuerda: si hace más calor (haces el roscón en agosto) probablemente debas reducir la cantidad de levadura de la receta.
  • Si dispones de tiempo y paciencia, también puedes disminuir la cantidad de levadura de la receta original.
  • Nunca añadas la cantidad de leche total de golpe, ya sabemos que dependiendo de la harina que usemos nuestros roscón puede necesitar mayor o menor cantidad de líquido. Es preferible no añadir todo el líquido a corregir una masa demasiado líquida a golpe de harina.
  • Me gusta hacer el roscón en dos días, dejando que el roscón fermente lentamente en la nevera por al noche. Lo llena de matices, el sabor mejora muchísimo y queda más tierno. Así que hago la masa, lo dejo fermentar una hora a temperatura ambiente y luego lo dejo toda la noche en la nevera (seguirá fermentando pero de un modo mucho más lento). Por la mañana lo saco, formo el roscón (además al estar la masa fría es más fácil formarlo) y sigo con la segunda fermentación.
  • Para que me quede un Roscón de Reyes perfecto y no se resquebraje al hornear, lo pincelo después de formarlo y antes de la segunda fermentación con huevo batido, para que no se reseque y se forme una costra que luego hará que el roscón al hornear se rompa, y lo cubro con film engrasado con aceite.
  • No tengas remilgos a la hora de hacerle el agujero central al roscón. Debe ser amplio, ya que se irá cerrando al levar y más aún al hornearse.

 

¡Ya no tienes excusas para lanzarte este año a la #operaciónroscón! Una receta sencilla, una masa fácil de manejar, un esquema de levados sencillo (elige entre hacerlo del tirón o dejando que fermente lentamente por la noche en nevera) y un resultado delicioso.

¡Es la receta que estabas esperando!

Un beso enorme y que los Reyes de Oriente sean buenos con vosotros…

Belén

 

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